El cabello ha sido, desde siempre, una de las principales armas de seducción de la mujer. Ya sea que tengas una larga melena o un típico corte carré, ondas en el pelo o que éste sea completamente lacio, es importante mantenerlo fuerte y brillante.
El éxito no sólo depende de un buen shampoo y un baño de crema: hay una serie de trucos a la hora del lavado y del secado que garantizan una cabellera hermosa, manejable e inolvidable:
A la hora del lavado…
- Usa siempre agua tibia: el agua caliente daña la cutícula y deja el cabello poroso, quebradizo y sin brillo.
- Si quieres una dosis extra de brillo, realiza el último enjuague con agua fría.
- Una vez aplicado el shampoo, masajea suavemente el cuero cabelludo con la yema de los dedos: prescinde de usar las uñas.
- Asegúrate de enjuagar completamente el shampoo y el acondicionador, que el agua salga cristalina. De lo contrario, te podrá ocasionar caída del cabello, grasitud y falta de brillo.
- Los aceites naturales que secreta el pelo son imprescindibles: no hay mejor hidratante que ellos. Por eso, se aconseja lavar el cabello día por medio o cada tres días. El lavado diario, excepto en casos de extrema grasitud, lo debilita y seca.
- Luego de estar expuesto al agua del mar o pileta, dar un último enjuague con agua mineral: esto eliminará el alto grado de desinfectantes, como el cloro, que dañan tu cabello.
A la hora del secado…
- No frotes el cabello con la toalla después del lavado: obtendrás un cabello quebradizo y débil.
- Tampoco lo desenredes apenas sales de la ducha, como el pelo se encuentra con los poros abiertos, se daña con mucha más facilidad.
- Evita, siempre que sea posible, el uso del secador. En el caso de necesitarlo, no lo acerques mucho al pelo, y sólo utilízalo cuando el pelo está mojado: no lo seques hasta el final. La temperatura del aire deberá ser lo más fría posible.
Recuerda: el calor, el lavado y el frotado del pelo son acciones que lo dejan expuesto y débil. Cuanto menos lo maltrates, más sano y brillante lucirá.