¿Por qué el amor es tan desconcertante?
Por Belleza Mujer, sección: Mujer y pareja
Todos, tanto hombres como mujeres, queremos encontrar y conservar una relación cálida, rica y plena. ¿Por qué, si todos tenemos las mismas intenciones y esperanzas, el amor disminuye con tanta facilidad? ¿Por qué se separan las parejas? ¿Por qué el amor llega a ser un vínculo perdurable para algunas personas mientras que, para otras, nunca echa raíces?
En general, las relaciones no se deshacen por causa de conflictos importantes: por sorprendente que parezca, éstos a menudo se encaran en forma constructiva. La mayoría de las relaciones mueren lentamente y sin que ninguno de sus dos integrantes tenga conciencia de ello.
Hay una fina línea divisoria entre las relaciones que llevan una dirección positiva y las que caen, poco a poco, en la apatía o en la lenta acumulación de decepciones y resentimiento. La mayoría de nosotros ignoramos dónde se encuentra esa línea, y carecemos de carteles indicadores para hallarla en cierto tiempo.
Si sabemos qué es lo que afecta las relaciones, podemos modificarlas. Si bien hay hombres y mujeres que creen que el amor es demasiado especial, frágil y maravilloso para ser maltratado, la realidad es que al amor no lo gobiernan los caprichos del destino sino las psicologías particulares, las formas de entender y prever cómo se comportarán las personas en determinadas situaciones.
La persona que está enamorada se siente descontrolada, tal vez “en las nubes”, pero, en el fondo, puede sentirse impotente y pesimista cuando, misteriosamente, el amor equivoca el camino. ¿No es mejor tener una buena comprensión de la dinámica del amor? La esperanza y el optimismo nunca están errados cuando se basan en el conocimiento y la certeza.
¿Cómo se produce el amor, cómo se puede mantenerlo vivo? La respuesta no es una incógnita: es posible influir en esta experiencia, la más maravillosa, deliciosa y necesaria de la vida. Se puede aprender a provocar en un hombre sentimientos de confianza, amistad y pasión. La capacidad de lograrlo no es obra de un accidente del destino ni se trata de un instinto que posean muy pocas mujeres. El primer paso consiste en entender que el aprendizaje y la información pueden alterar el rumbo del amor.
La capacidad de desempeñarse bien en pareja no es innata ni intuitiva. Trabajar en la cotidianeidad de la pareja, establecer un diálogo fluido y sincero, dejar de lado prejuicios y preconceptos de cómo debe ser la pareja ideal, parecen ser un buen comienzo.
Nunca olvides que, como lo hacen las relaciones de amistad, de familia y laborales, los lazos se construyen día a día, y debe trabajarse duro para que los cimientos que supimos construir sean fuertes y no se derrumben por el implacable paso del tiempo. No hay una receta mágica: hay trabajo, comprensión y diálogo, fundamentalmente.
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