Desde el principio las cosas se presentan complicadas para Cupido. Juan es simpático pero no me gusta demasiado físicamente, Pedro es súper apuesto pero no quiere comprometerse, Martín es muy dulce pero vive pendiente de su madre… Conseguir pareja es, en sí, una ardua tarea. Pero una vez que encontramos a “ese” hombre que nos roba el sueño, que nos tiene atrapadas y todo en él parece maravilloso, surgen los problemas y los “pero”. Enseguida encontramos algo en él, un detalle en su carácter, físico o atuendo que no nos gusta, y nos hace terminar con él.
El síndrome del príncipe azul afecta a 6 de cada 10 mujeres, quienes pueden pasarse la vida esperando su llegada. Y una vez que encuentran a un buen candidato, ninguno se adapta a ese ideal de ensueño que se había formado en sus soñadoras mentes femeninas.
Lo importante para que el amor no se estrelle contra esta barrera casi infranqueable es que las “soñadoras” despierten de su ensueño y vean la realidad: no existe el hombre perfecto, así como la mujer perfecta también es un invento de las novelas románticas. El amor, ese sentimiento maravilloso que une a dos personas, se construye día a día a base de cotidianeidad, buenos momentos, complicidades y, por supuesto, algunas discusiones y malos ratos.
No debemos olvidar que una relación de pareja es, ante todo, la unión de dos individuos con sus traumas, sus problemas internos y sus estados de ánimo cambiantes. La pareja debe tener en claro que si existe el respeto, la sinceridad, la atracción física y mental, si el tiempo que pasan juntos es grato y se extrañan cuando no se ven, ya tienen lo necesario para vivir un amor inolvidable y, por qué no, eterno.
Tampoco debemos olvidarnos de que, ante los ojos del otro, nosotras también somos seres imperfectos, y no por eso deberían dejar de amarnos. Relajarse, dejar de vivir en un ideal y comenzar a dejar de lado la fantasía para acercarse a la realidad de los hechos y las personas es la clave para que el príncipe azul se quede con su princesa encantada, y tú conozcas a un verdadero hombre que te haga sentir única, amarlo y -por qué no- tener altercados que terminen con la mejor de las reconciliaciones.
Estoy de acuerdo con lo que has escrito. Muchas veces situamos a las personas que queremos en un pedestal y cuando nos damos cuenta que no todo es perfecto nos desilusionamos. Saludos!
con razon hay tantos solteros…
saludos…