El sexo no comienza cuando se empieza a vivir activamente teniendo relaciones. Por el contrario, nacemos perteneciendo a un sexo e identificándonos con él. Por este motivo, es muy común que los niños experimenten una curiosidad que es totalmente natural, pero que los padres tienden a reprimir como si se tratara de algo prohibido y sucio.
La mayoría de los niños pequeños se tocan los genitales, los conocen y reconocen como parte de su cuerpo. Tradicionalmente los tabúes sexuales estaban al acecho y a los niños se les culpaba por su natural necesidad de exploración. Lo habitual era, y sigue siendo en muchos casos, retarlos por “cochinos” o prohibirles volver a hacerlo sin ninguna explicación posterior.
Muchos papás no saben qué camino tomar, porque si bien no quieren ser severos, tampoco es su voluntad ser permisivos en exceso, temiendo no reprimir algo que deberían.
En realidad, no es necesario retarlos, pero sí es conveniente explicarles que las personas tocan esa parte de sus cuerpos en la intimidad y que es más adecuado hacerlo así, especialmente si hay personas en tu entorno a las que incomode intensamente. Aunque los adultos deben comprender que se trata de un comportamiento natural y que poco a poco los niños van entendiendo la privacidad precisa. Y pronto, al observarnos, entenderán que los adultos no nos tocamos los genitales en público.
Por eso, no te desesperes si ves que tu pequeño tiene esas conductas. Ya sabes que no debes retarlo ni preocuparte, simplemente marcarle la conducta correcta.