En los últimos años hay una tendencia a criticar a las mujeres por una cualidad que antes despertaba admiración: el hecho de brindarse o amar con mucha generosidad.
Se dice que son mujeres que “aman demasiado”. Pero, ¿Cuál es la medida del amor? ¿En qué punto pasa a ser excesivo lo que damos? ¿Debemos expresar libremente nuestro amor, o por el contrario, escatimarlo a cuentagotas, especular con cuan demostrativas somos?
Vayamos por partes.
En realidad, es casi imposible amar demasiado cuando el amor es sano y genuino. Nosotras creemos que el amor debe ser la solución de todos los problemas de la pareja, y no su causa principal. Sin embargo, sí es posible dar demasiado y que esto repercuta negativamente en la relación.
Hay mujeres que han aprendido un hábito de generosidad y altruismo que, por irónico que resulte, termina alejando a los hombres: el resultado que tanto temen. Es como un círculo vicioso: dan mucho por temor de quedarse solas, y las abandonan por su “exceso de amor”.
Cada una de estas mujeres cree estar haciendo todo lo que está a su alcance por crear sentimientos positivos en un hombre. Lo triste es que, sin saberlo, están sembrando las semillas del rechazo.
Obviamente que el amor y la entrega están estrechamente ligados, no se trata aquí de separarlos. Todos, hombres y mujeres, valoramos que nuestra pareja se brinde con generosidad, que cuide y alimente el amor con detalles diarios… es la base de una buena relación.
Pero el amor es más que el simple hecho de brindarse, y el amor sano tiene restricciones inherentes. Una relación amorosa positiva y enriquecedora se basa en la reciprocidad y el equilibrio: dar y recibir en igual medida. Las necesidades y deseos de cada uno tienen la misma importancia. El amor y la generosidad equilibrada conducen a sentimientos mutuos de bienestar, comodidad y confianza en el otro.
No obstante, las mujeres durante siglos han sido educadas para que crean que se espera más de ellas que del hombre. Esto no es así, de ninguna manera. Los humanos son, ante todo, individuos con los mismos derechos, y el hecho de ser hombre o mujer no los diferencia en este punto.
Toda mujer, incluidas las que aman demasiado, deben dar en la misma medida en que reciben de su pareja.
Si te sientes dentro de este grupo de mujeres, no te sientas inferior a él. No creas que tienes que agradecerle cada segundo que pasa a tu lado. Debes valorarlo y respetarlo, sí, pero no rendirle pleitesía. Él también tiene a su lado a alguien valioso. Con tu actitud de sumisión y entrega total, solo lograrás que sienta que no vales nada, y así te tratará.
Actuar con inteligencia y usar, en ciertos casos, la mente fría, puede ser el mejor aliado de los sentimientos y el corazón.