Las fantasÃas sexuales más comunes en la mujer
Por Belleza Mujer, sección: Mujer y sexualidad
En la actualidad, cada vez son más las mujeres que dejan volar su imaginación y viven una sexualidad sin inhibiciones. Estés en pareja o no, las fantasÃas son juegos de nuestra mente que, en la mayorÃa de los casos, le ponen una pizca de pimienta al sexo de cada dÃa… lo importante no es cumplirlas, sino que mantengan viva la llama de la pasión.
Estas son las fantasÃas más comunes:
- Mantener una relación con un extraño.
- Sentir excitación al verse obligadas a tener un encuentro Ãntimo. Esta sensación nada tiene que ver con querer experimentar una violación.
- Compartir una relación erótica con más de una persona del sexo opuesto o del mismo sexo.
- Revivir alguna experiencia sexual con un antiguo amante o pareja.
- Mantener una relación sadomasoquista.
- Lograr una relación sexual con algún personaje famoso.
Hay que tener en cuenta que las fantasÃas son saludables para una pareja ya que:
- Originan excitación.
- Aumentan el placer durante el ejercicio sexual
- Crean un vÃnculo inigualable entre los miembros de la pareja
Es importante saber distinguir entre los deseos que pueden llegar a hacer sentir mal a la pareja. Las fantasÃas deben ser compartidas, hay que hablar y saber qué gusta, qué se quiere intentar y qué no. Los lÃmites son importantes ya que la idea es pasar un momento de placer y no obligar o hacer sentir mal al otro.
CaracterÃsticas de las fantasÃas sexuales femeninas
- Suelen desarrollarse en escenarios exóticos alejados de la rutina.
- El pensamiento sexual que se desarrolla en general siempre está unido al afecto.
- Presentan mayor duración que aquellas protagonizadas por hombres.
- Los temas están relacionados en general con el romanticismo.
Aunque en varias ocasiones las fantasÃas se opongan a lo que moralmente piensan sus protagonistas, una buena medida es hablar de ellas en pareja para poder satisfacer esta necesidad.
Las fantasÃas sexuales son una herramienta importantÃsima para conocerse, descubrir el propio cuerpo, perder las inhibiciones que traumatizan una relación y a través de ellas se puede alcanzar un orgasmo que de manera natural no llegaba. Siempre y cuando sea un juego que se desarrolla de a dos, son más saludables que perjudiciales.