El estilo minimalista se caracteriza por la extrema simplicidad de sus formas, líneas puras, espacios de colores neutros y muy libres. Armonía y equilibrio son dos de los preceptos fundamentales de esta tendencia.
Se privilegian los espacios amplios, altos y despejados. Cansados del exceso, la saturación y la contaminación visual de las grandes ciudades, los seguidores del minimalismo buscan para sus ambientes íntimos la serenidad, la suavidad y el orden que la urbe no les ofrece.
Esta filosofía busca construir cada espacio con el mínimo número de elementos posibles, evitando todo lo que resulte accesorio. Sus seguidores aspiran a crear espacios que los alejen de la redundancia visual y los estridentes excesos del siglo XXI. Sobriedad sin ornamentación, belleza sin redundancias.

En un ambiente minimalista, todos los elementos deben combinar y formar una unidad. Se da supremacía a las líneas puras y bajas, casi a ras del suelo, con monocromía absoluta en techos, pisos, paredes y muebles.
Una de las principales características de este estilo es el uso de los colores puros, principalmente el blanco y el crudo. El tostado y el negro se incorporan con sutiles detalles para resaltar detalles y accesorios. También un pequeño toque de color dado por algún ornamento, como un rojo fuerte, se utiliza también para crear contraste. En ningún caso se debe abusar de estas incorporaciones de color.
En cuanto a los materiales, la madera, el cemento alisado, el vidrio, el alambre de acero, las venecitas y la piedra son utilizadas en los muebles y los pisos de los hogares minimalistas.
Las telas que se utilicen en estos ambientes deben ser lisas y rústicas, en colores claros y livianos. Hay que evitar los estampados y los colores, optando por la simplicidad. Las cortinas (en el caso de que existan), los almohadones y los tapizados tienen que obedecer a una unidad y un equilibrio entre sí.

Los muebles minimalistas son austeros y muy funcionales. No siempre son fijos: muchas veces se esconden o se guardan en muebles más grandes o espacios especiales. Cuanto menos esté a la vista, mejor.

En cuanto a las paredes, son lisas de colores claros. Como único objeto decorativo, si bien están de más, se puede optar por un cuadro de autor con personalidad.
Antes de adoptar este estilo para su hogar, tenga en cuenta que el minimalismo va muy bien con las personas ordenadas, metódicas y sencillas. Ofrece un orden estético que se apoya en la no acumulación de objetos innecesarios que perturben la visión, y para su éxito en el tiempo, requiere que el dueño de casa lo viva como una filosofía y no como una moda.
Si usted no es de esas personas, pero le gusta este estilo de todos modos, puede optar por un espacio ecléctico que tenga una base minimalista pero que combine otras formas de decoración. Por ejemplo, rompiendo la monocromía con alguna pared pintada de un color fuerte como rojo o verde manzana, o incorporando al estilo objetos decorativos del estilo zen y oriental, que van muy bien con la tendencia minimalista.