Cuando una relación comienza, todos los sueños, ilusiones y proyectos a futuro de dos personas se funden en uno. El “eternamente juntos” es un hermoso deseo que todo tuvo de real en un momento de la vida -y de la pareja- pero no en todos los casos llega a concretarse.
Una separación nos deja sin defensas, significa nuestro mundo mismo desmoronado y destruido en mil pedazos. Debemos reeducarnos en la vida: todo lo que compartíamos juntos y las cosas que nos unían, hoy no son más que un recuerdo. Feliz o doloroso, según nuestro ánimo en el momento de evocarlo.
Sin embargo, pese al dolor, si la relación terminó es porque, como una fruta madura cae del árbol, ha cumplido su ciclo de vida. No hay que vivir la ruptura como un fracaso irreparable. La felicidad deja huellas, la vida nos regala marcas que al fin y al cabo, son nuestro equipaje a lo largo del camino.
En lugar de ver el vaso medio vacío, tómate la vida con optimismo. Piensa esta nueva etapa como un renacimiento, una segunda oportunidad para encontrar el amor verdadero o, en principio, para reencontrarte contigo misma y con las cosas que te gustan. Puede ser un buen momento para hacer un balance de todas nuestras capacidades y proponernos nuevas metas y proyectos individuales.
Para que esta pequeña crisis no sea devastadora, no te empeñes en seguir sufriendo. No te regodees en el dolor, ni te tortures viendo los regalos que te hizo cuando eran felices. No te martirices haciendo sonar varias veces “su” canción. Así sólo seguirás sufriendo, y la vida no tendrá ningún atractivo si no es a su lado.
Tampoco traslades tu mal momento sentimental a todos los aspectos de la vida ni a tu futuro. Quizás en tu empleo, en tus finanzas, en tu carrera o con tus relaciones de familia y amigos, estés en un excelente momento. No lo desaproveches.
Tampoco te culpes por el fracaso de la relación. Toda pareja es eso: un dúo, una sociedad, con parejas responsabilidades y, para el caso, las culpas también son compartidas.
Realiza aquella actividad que nunca, por un motivo u otro, habías empezado. No descuides tu imagen personal, continua cuidándote y poniéndote bella como si fuera para él. Ahora necesitas, más que nunca, sentirte linda para que tu autoestima no se caiga al subsuelo. Refúgiate en tus amigas y trata de compartir tus vivencias y sentimientos con aquellas que hayan pasado por lo mismo. Al contrario de lo que puedas llegar a sentir ahora, no eres ni la primera ni la última en haber fracasado en una relación.
Y no serás tampoco la última en recuperarte, y en renacer ante esta nueva posibilidad que te dan la vida y el amor. Dentro de un tiempo, esa ruptura será tan sólo un recuerdo más: bello, idealizado, o doloroso. Pero, sin lugar a dudas, un gran aprendizaje y un nuevo renacer en tu persona.
Ludmila Pérez